Product Development·8 min de lectura
La Historia Detrás de Termerly, Roaderly y Vlogerly

Hay un momento en la vida de todo desarrollador en el que te encuentras, por enésima vez, copiando y pegando el mismo código, creando las mismas páginas, configurando los mismos servicios. Es como vivir en un bucle infinito donde cada nuevo proyecto se convierte en un déjà vu técnico. Ese era yo, hace un par de años, antes de que Termerly, Roaderly y Vlogerly nacieran.
El problema que nadie quiere admitir
Cada vez que empezaba un nuevo proyecto, el ritual era siempre el mismo. Primero, crear manualmente las páginas legales: Términos y Condiciones, Política de Privacidad, Política de Cookies. Luego, si el proyecto lo ameritaba, configurar algún sistema de gestión de feedback o roadmap. Y finalmente, si tenía suerte y tiempo, implementar un blog.
Pero seamos honestos: la mayoría de las veces, ni siquiera llegaba al roadmap o al blog. ¿Por qué? Porque era tremendamente laborioso. Porque cada proyecto tenía un stack tecnológico diferente. Porque cuando pensaba en usar servicios de terceros como WordPress, me encontraba pasando más tiempo configurando y desplegando que construyendo las funcionalidades reales de mi aplicación.
Era un círculo vicioso de ineficiencia que me estaba consumiendo.
El nacimiento de una solución
Entonces me hice una pregunta simple pero poderosa: ¿Por qué no tengo un servicio donde pueda gestionar todo esto en un solo lugar? Un centro centralizado donde pueda crear páginas legales, gestionar feedback, publicar artículos de blog, todo sin preocuparme por configuraciones complejas o despliegues repetitivos.
La respuesta era obvia: tenía que crearlo yo mismo.
Cuando crear páginas legales te hace perder la cabeza

Imagina tener que crear las mismas páginas estáticas para el centro legal de cada uno de tus proyectos. Políticas de privacidad idénticas en estructura, términos y condiciones con ligeras variaciones, políticas de cookies que básicamente dicen lo mismo. Es aburrido. Es repetitivo. Es una pérdida de tiempo valioso.
Inicialmente, intenté resolver esto creando plantillas. Tenía una carpeta con mis "páginas legales base" que copiaba de proyecto en proyecto. Pero aquí es donde surgió el verdadero problema: no todos mis proyectos usaban el mismo stack tecnológico. Un proyecto en Nuxt, otro en Next.js, uno más en JavaScript vanilla. Cada vez tenía que adaptar la plantilla, ajustar el formato, verificar que todo se viera bien en el nuevo entorno.
Sé que no era algo que me llevaría una semana de trabajo, pero sumado a todas las demás tareas, eran horas preciosas que podría estar dedicando a construir funcionalidades reales.
Termerly nació de esa frustración. Una plataforma donde puedo crear, gestionar y publicar todas las páginas legales de mis proyectos desde un solo lugar. Con un editor enriquecido basado en Tiptap, puedo redactar políticas profesionales en minutos. Cada proyecto tiene su propio "Centro Legal" público donde los visitantes pueden acceder a todas las políticas sin que yo tenga que preocuparme por el diseño, el alojamiento o la estructura.
Ahora no dedico más de una hora a toda la configuración legal de un nuevo proyecto. Solo creo el contenido y listo. Publicado, sincronizado, accesible.
Construyendo la comunidad que siempre quise

Roaderly tiene una historia diferente, más personal. Siempre me entusiasmó la idea de tener mi propio centro de feedback. No solo como una herramienta administrativa, sino como un espacio donde los usuarios pudieran participar verdaderamente en la evolución del producto.
Cuando trabajaba en una plataforma que manejaba alrededor de 3,000 usuarios mensuales, me encontré necesitando implementar un sistema de gestión de feedback. Investigué las opciones disponibles en el mercado: Canny, Frill, ProductBoard. Todas eran buenas herramientas, pero tenían problemas que no podía ignorar.
Primero, los precios. Para una startup en crecimiento, los costos eran difíciles de justificar. Segundo, y más importante, la mayoría de estas plataformas no les daban a los usuarios una voz real. Eran básicamente buzones de sugerencias glorificados. No permitían crear una comunidad real donde los usuarios pudieran votar por las mejores ideas, comentar las propuestas de otros, sentirse parte del proceso de desarrollo.
Quería transparencia. Quería que los usuarios vieran exactamente en qué estábamos trabajando, qué estaba en el roadmap, qué ideas se estaban considerando. Quería construir confianza mostrando que realmente estábamos escuchando.
Sé que cuando las plataformas alcanzan cierto nivel de madurez y tienen una base de usuarios establecida, las nuevas actualizaciones dependen en gran medida de lo que esos usuarios quieren. Ahí es donde herramientas como Roaderly se vuelven invaluables. No solo para recopilar feedback, sino para construir una comunidad comprometida que se sienta parte del producto.
Roaderly es ese espacio. Un portal público donde los usuarios pueden enviar ideas, votar por las que más les interesan, seguir el progreso en tiempo real a través de etapas coloridas e intuitivas. Y para mí, como creador de productos, es una ventana directa a lo que mi audiencia realmente necesita.
Porque escribir debería ser simple

Siempre quise tener mi propio blog. Más que eso, siempre quise que cada una de mis plataformas gestionara su propio blog de forma independiente pero eficiente.
En el pasado, compensaba esta necesidad usando software personalizado y CMS headless como Strapi o Prismic. Funcionaban bien, pero añadían complejidad. Tenía que mantener otra aplicación, gestionar otro despliegue, preocuparme por otra base de datos.
Luego probé WordPress. Sí, lo probé, y fue una experiencia interesante. Pero rápidamente me di cuenta de que estaba pasando más tiempo configurando un blog en WordPress que haciéndolo yo mismo desde cero. Tenía que buscar temas, personalizarlos, crear mis propias plantillas para que se vieran como yo quería, lidiar con plugins que a veces funcionaban y a veces no.
Era absurdo. Ahí estaba yo, un desarrollador perfectamente capaz de construir interfaces modernas y rápidas, peleando con un editor de WordPress que insistía en añadir estilos en línea que rompían mi diseño.
Vlogerly es mi respuesta a ese problema. Una plataforma de blogging construida con la misma arquitectura moderna que uso en mis otros proyectos: Nuxt 4, Turborepo, Drizzle ORM, PostgreSQL. Un editor enriquecido basado en Tiptap que me da toda la flexibilidad que necesito sin comprometer la experiencia.
Ahora cada proyecto tiene su propio "Centro de Blog" donde puedo publicar artículos, gestionar categorías, añadir etiquetas, todo desde una interfaz unificada. Y lo mejor: todo está automáticamente optimizado para SEO, con imágenes Open Graph generadas dinámicamente y sitemaps actualizados en tiempo real.
El patrón detrás de las soluciones
Si observas con atención, Termerly, Roaderly y Vlogerly comparten algo fundamental: todas surgieron de la frustración, pero fueron construidas sobre principios sólidos.
Centralización: Todo en un solo lugar. No más servicios dispersos, no más configuraciones repetidas en cada proyecto.
Simplicidad: Interfaces intuitivas que no requieren semanas de incorporación. Quiero crear contenido, gestionar feedback, publicar artículos. No quiero pelear con la herramienta.
Control: Tú decides qué, cuándo y cómo publicar. No estás atado a las limitaciones de un tema de WordPress o a las restricciones de una plataforma SaaS inflexible.
Estas tres plataformas están construidas sobre un stack tecnológico moderno y escalable: Nuxt 4 para el frontend, Drizzle ORM para la capa de datos, Firebase Authentication para la seguridad, Cloudinary para el almacenamiento de assets. Todo conectado a través de Turborepo, compartiendo código donde tiene sentido, manteniendo independencia donde es necesario.
El impacto en mi flujo de trabajo
Desde que lancé estas plataformas, mi proceso de desarrollo cambió radicalmente. Antes, un nuevo proyecto significaba días de configuración previa. Ahora:
Creo un nuevo proyecto en Termerly y redacto las páginas legales en menos de una hora.
Configuro un roadmap en Roaderly en 15 minutos, y ya tengo un espacio público donde los usuarios pueden empezar a enviar feedback desde el primer día.
Configuro un blog en Vlogerly en minutos, y puedo empezar a publicar contenido inmediatamente.
Lo que antes me tomaba días, ahora toma horas. Lo que antes era una tarea tediosa, ahora es casi placentero.
La lección más importante
Estas plataformas no solo resolvieron mis problemas técnicos; cambiaron mi mentalidad sobre el desarrollo de productos. Me enseñaron que las mejores soluciones no siempre vienen de buscar la herramienta perfecta en el mercado, sino de entender profundamente tu propio problema y construir exactamente lo que necesitas.
No estoy diciendo que todo desarrollador deba construir sus propias herramientas. Pero sí creo que cuando te encuentras repitiendo el mismo proceso doloroso una y otra vez, vale la pena preguntarte: ¿Hay una mejor manera? Y si no existe, ¿puedo crearla?
Termerly, Roaderly y Vlogerly existen hoy porque me hice esas preguntas. Y ahora, no son solo herramientas que uso a diario, sino productos que estoy llevando al mercado para que otros desarrolladores y empresas puedan beneficiarse de la misma eficiencia que yo he ganado.
¿Y ahora qué?
Estas plataformas están en producción, madurando, evolucionando. Cada una tiene su roadmap (gestionado en Roaderly, por supuesto), su blog (en Vlogerly, naturalmente) y sus páginas legales (todas en Termerly, como era de esperar).
Pero más importante que eso: están resolviendo problemas reales para personas reales. Incluyéndome a mí, que es donde todo comenzó.
Porque al final del día, las mejores herramientas son las que nacen de necesidades genuinas, no de especulación de mercado. Y estas tres plataformas son prueba viviente de ello.
Si te identificas con estos problemas y quieres probar las soluciones que creé, puedes explorar Termerly para tus páginas legales, Roaderly para la gestión de feedback, o Vlogerly para tu blog. Todas son completamente gratuitas.
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